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Mejores Playas y Calas de Cabo de Gata (Almería)
Genoveses, Mónsul, San Pedro y Los Muertos: accesos, aparcamiento y cuándo ir a las mejores calas de Almería.
Almería
Cabo de Gata, desierto de Tabernas y la Alcazaba: qué ver en Almería, cuándo ir y qué comer.
Joan Costa en Pexels
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Guía práctica
Almería es la provincia andaluza que menos se parece a la imagen que la mayoría tiene de Andalucía. Aquí no hay grandes catedrales góticas ni campiñas de olivos hasta donde alcanza la vista ni el bullicio turístico de la Costa del Sol. Lo que hay es un desierto de verdad, un parque natural costero con algunas de las playas más limpias del Mediterráneo, y una ciudad que fue el puerto más rico del califato y que hoy es, probablemente, la capital andaluza menos saturada.
La provincia es la más oriental de Andalucía y la más árida de toda Europa. Eso, que suena a defecto, es su mayor activo: la luz es distinta, la vegetación es otra, el paisaje se parece más al norte de África que al sur de España. De hecho, aquí se han rodado más de trescientas películas, desde los spaghetti western de Sergio Leone hasta Juego de Tronos y Exodus.
El Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar es el espacio protegido costero más extenso de Andalucía: sesenta y tres kilómetros de litoral con acantilados volcánicos, calas de arena dorada, fondos marinos con una biodiversidad excepcional y una ausencia casi total de urbanización masiva.
La diferencia con otras costas españolas es que aquí, hace unos quince millones de años, hubo una intensa actividad volcánica. Eso creó un paisaje único: coladas de lava petrificada que caen al mar formando acantilados negros, chimeneas volcánicas que la erosión ha dejado al descubierto, y arena que en algunas playas es dorada y en otras casi negra.
Las mejores playas:
Para comer pescado fresco en la zona, los pueblos de Las Negras, Agua Amarga y La Isleta del Moro tienen restaurantes con pescado del día. En La Isleta del Moro, el restaurante La Ola sirve arroces marineros con vistas al puerto que se recuerdan.
A solo treinta kilómetros al norte de la capital está el Desierto de Tabernas, una extensión de cárcavas, ramblas y cerros erosionados con una media de precipitación anual inferior a 250 mm. Aquí se grabaron El bueno, el feo y el malo, La muerte tenía un precio y Por un puñado de dólares.
Los decorados de aquellas películas se han reconvertido en parques temáticos del oeste. Son para turistas, sí, pero están bien hechos:
Entre diciembre y marzo, el desierto se transforma cuando las lluvias —escasas pero puntuales— hacen brotar una alfombra verde efímera sobre los cerros pelados. Es el llamado “desierto florido” y es breve pero espectacular.
La ciudad de Almería suele ser el lugar donde la gente duerme para ir a Cabo de Gata o al desierto, y es un error tratarla solo como base de operaciones. Tiene uno de los conjuntos monumentales más interesantes de Andalucía que casi nadie visita.
La Alcazaba de Almería es la fortaleza islámica más extensa de España después de la Alhambra. Construida por Abderramán III en el año 955 y ampliada por el rey taifa Hayran en el siglo XI, domina la ciudad desde el cerro de San Cristóbal. La entrada es gratuita para ciudadanos de la UE. La vista desde el tercer recinto sobre el barrio de La Chanca —casas encaladas que trepan por la ladera formando un mosaico de cubos blancos— es una de las más fotogénicas de la provincia.
La Catedral de Almería tiene aspecto de fortaleza porque se construyó a mediados del siglo XVI con esa doble función: templo y refugio defensivo contra los piratas berberiscos que asaltaban la costa. Es el único ejemplo de catedral-fortaleza de España. Sus bóvedas góticas y su girola renacentista contrastan con los contrafuertes exteriores que parecen los de un castillo.
El Museo Arqueológico de Almería está dedicado a dos culturas autóctonas: Los Millares (una civilización del Cobre, 3200-2200 a.C., con un asentamiento fortificado a las afueras de la ciudad que se puede visitar) y El Argar (Edad del Bronce, 2200-1500 a.C.). La exposición está muy bien presentada y te da contexto de por qué esta tierra lleva habitada más de cinco mil años.
Para comer en la ciudad, la calle Las Tiendas y sus alrededores concentran bares de tapas tradicionales. El Casa Puga (calle Jovellanos, 7) es el más antiguo, con más de cien años de historia, barra de madera gastada y jamón colgado del techo.
La cocina de Almería es la más humilde de Andalucía, y probablemente por eso es también una de las más genuinas:
Almería tiene el mejor clima de Andalucía para el turismo durante casi todo el año. Los inviernos son muy suaves (media de 16°C en enero) y los veranos calurosos pero con brisa marina.
La primavera y el otoño son las mejores estaciones: el campo reverdece, las playas están casi vacías fuera de los fines de semana, y las temperaturas son perfectas para hacer senderismo por Cabo de Gata.
Si viajas en verano, planifica las visitas al desierto y a la Alcazaba a primera hora de la mañana (antes de las 11) y deja las tardes para playa o siesta. El agua en la costa almeriense es más fría que en el resto del Mediterráneo andaluz —el Atlántico entra por el Estrecho y la corriente enfría esta zona—, lo que en agosto es un alivio.
Para más destinos andaluces, visita las guías de Granada y Málaga. Si te interesa el patrimonio islámico, Córdoba es parada obligada.
¿Hace falta coche en Almería? Sí, casi imprescindible. El transporte público entre los pueblos de Cabo de Gata es limitado, y para el desierto no hay transporte público directo.
¿Cuántos días necesito? Tres días como mínimo: uno para la ciudad y la Alcazaba, otro para Cabo de Gata, y otro para el desierto y los pueblos del interior. Si puedes alargar a cinco, mejor.
¿Merece la pena el desierto de Tabernas o es muy turístico? Los parques temáticos del oeste son abiertamente turísticos, pero están bien hechos y los niños los disfrutan. El paisaje desértico en sí es el verdadero atractivo, y puedes recorrer las ramblas y cárcavas sin entrar en ningún parque temático. Para eso no hay que pagar entrada.
¿Son seguras las calas de Cabo de Gata para niños? La mayoría sí. Los Genoveses y Mónsul tienen aguas tranquilas y poca profundidad en la orilla. Las calas de acceso más complicado (San Pedro, algunas de la zona de Rodalquilar) son menos recomendables con niños pequeños.